El histórico Cine Gaumont de la zona porteña de Congreso (Rivadavia 1635) ofrecerá una función especial de la película “La ciénaga” el próximo lunes 23 de marzo a las 19:30, en el marco del ciclo “Homenajes Gaumont”, al cumplirse 25 años del estreno del film dirigido por Lucrecia Martel. La proyección será en formato 35 mm, con una copia perteneciente a la Cinemateca Nacional, y contará con entrada libre y gratuita hasta agotar la capacidad de la sala.
Considerada una de las obras más influyentes del cine argentino contemporáneo, la película retrata el cruce entre dos familias —una urbana de clase media y otra vinculada al ámbito rural— durante un verano sofocante en la provincia de Salta. A través de una narrativa cargada de climas y tensiones, el film expone conflictos latentes, vínculos familiares deteriorados y una atmósfera opresiva en la que lo cotidiano adquiere un tono inquietante.
“¨La ciénaga retrata el entrecruce de dos familias, una de clase media urbana y otra de productores rurales, dentro del sopor del verano en la provincia de Salta. Entre accidentes y conflictos domésticos, vicios y secretos familiares susurrados, cicatrices abiertas, relámpagos y disparos que hacen estruendo desde el monte, aguas turbias estancadas en la piscina y visiones milagrosas de ¨la Virgen¨ por televisión, se despliega una rutina húmeda y sofocante en la que nada parece suceder pero donde todo está a punto de estallar”, destacan en la invitación del Gaumont.
Protagonizada por Graciela Borges, Mercedes Morán y Leonora Balcarce, entre otros, la obra se destaca por su construcción sonora y visual, donde el fuera de campo y los pequeños gestos intensifican una tensión constante. En ese universo, los elementos domésticos, los accidentes y los silencios construyen una sensación de amenaza que atraviesa toda la película.
Desde una mirada crítica, especialistas señalan que la propuesta de Martel introduce una dimensión casi gótica en el retrato de la vida cotidiana, donde el calor, el desgaste emocional y la interacción entre clases sociales generan un clima denso y perturbador. Esa tensión, muchas veces sugerida más que explícita, se convierte en uno de los rasgos distintivos del film.
Un texto de Agustina Buchbinder para la proyección en el MALBA reflexiona: “En La ciénaga las escenas de lo doméstico están llenas de tensión. Una tensión que, como el calor sofocante, agota y paraliza los cuerpos apáticos. Una tensión que se siente a través del sonido, que acentúa el peligro de aquello que no se ve (como los ladridos que se escuchan desde el patio de Tali). Una tensión latente, velada, pero que por momentos se explicita con la aparición de la sangre, de elementos que cortan. Una tensión que se manifiesta en los cruces entre grupos sociales, así como entre los personajes y la naturaleza. El ámbito cotidiano transformándose en un espacio siniestro: en ese proceso se hace evidente el componente gótico de la película de Martel”.
La función forma parte de una serie de actividades que buscan revalorizar clásicos del cine nacional y acercarlos nuevamente al público en condiciones originales de exhibición.


