Un proyecto de resolución presentado en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires por el legislador Francisco Loupias propone expresar beneplácito por el 115° aniversario de la Asociación de Fomento Santiago de Liniers y Biblioteca Popular Democracia y Progreso, además de disponer la colocación de una placa conmemorativa en su sede del barrio de Liniers.
La iniciativa establece que la placa será instalada en la institución ubicada en la calle Caaguazú 6151, en la Comuna 9, y llevará una inscripción alusiva a la fecha fundacional del 1 de julio de 1911 y al aniversario que se celebrará en 2026.
El texto establece que el reconocimiento se enmarca en el aniversario que la entidad celebrará el 1 de julio de 2026, y busca destacar su aporte histórico al desarrollo social, educativo y cultural de la zona. En ese sentido, la placa incluirá una inscripción alusiva a la fecha fundacional de la institución, ocurrida en 1911.
En los fundamentos del proyecto se reconstruye el origen del club, que surgió en una etapa de expansión urbana hacia el oeste de la Ciudad. Fue impulsado por un grupo de vecinos encabezados por Juan José Delatorre, con el objetivo de promover el bienestar general del barrio y gestionar servicios públicos en una zona que comenzaba a consolidarse. En sus inicios, la entidad funcionó como una herramienta de organización comunitaria en un contexto de crecimiento y transformación territorial.
Desde sus primeros años, la institución combinó el desarrollo social con la promoción cultural. A su perfil de asociación de fomento sumó la creación de la Biblioteca Popular Democracia y Progreso, lo que le permitió ampliar su alcance hacia el ámbito educativo y de acceso al conocimiento. Esta doble función, según se destaca en el proyecto, reflejó una concepción integral del progreso, vinculada tanto a la infraestructura como a la formación de los vecinos.
Un punto clave en su historia fue la formalización como asociación civil sin fines de lucro en 1926, cuando obtuvo su inscripción en la Inspección General de Justicia. Ese hito administrativo, que también cumplirá cien años en 2026, consolidó su estructura institucional y le permitió ampliar sus actividades.
El arraigo definitivo en su actual ubicación comenzó en 1942, cuando los socios adquirieron los terrenos sobre la calle Caaguazú. A partir de entonces, el club se convirtió en un actor central en la vida comunitaria de Liniers, impulsando la construcción de infraestructura social y deportiva. Durante las décadas siguientes se desarrollaron distintas instalaciones, como canchas de básquet, pelota paleta y fútbol, además de espacios recreativos abiertos a la comunidad.
El crecimiento continuó en los años 60 y 70 con la incorporación de un jardín de infantes, que brindó educación a niños de entre 2 y 5 años, y más adelante con la inauguración de piletas de natación en 1985. Estas últimas dieron origen a una colonia de vacaciones que, con el tiempo, se convirtió en una referencia para el barrio durante la temporada de verano.
Más allá de su evolución edilicia, el proyecto resalta el rol cívico que cumple la institución. Actualmente funciona como sede de votación en procesos electorales, centro de vacunación y espacio de apoyo para escuelas públicas de la zona, que utilizan sus instalaciones para actividades deportivas y actos escolares.
En la actualidad, el club mantiene una amplia oferta de actividades que incluye disciplinas deportivas como fútbol, vóley, taekwondo y gimnasia, así como propuestas artísticas y culturales. A esto se suma el funcionamiento continuo de su biblioteca popular, que conserva su espíritu original de promoción del acceso al conocimiento.
El proyecto de resolución sostiene que celebrar los 115 años de esta institución implica también reconocer la historia del barrio de Liniers y el esfuerzo sostenido de generaciones de vecinos que contribuyeron a su desarrollo. En ese marco, plantea que el reconocimiento legislativo busca poner en valor el rol de las organizaciones comunitarias en la construcción del tejido social urbano.
La iniciativa deberá ser tratada en la Legislatura porteña, donde se definirá su aprobación y la concreción del homenaje previsto.


