El Ballet Estable del Colón, bajo la dirección artística de Julio Bocca, se presentará por primera vez en la temporada 2025 con Carmen, una obra basada en la célebre ópera de Georges Bizet. Será el sábado a las 20 y habrá funciones de martes a domingos.
Las entradas se pueden comprar en www.teatrocolon.org.ar o en la boletería del Teatro (Tucumán 1171). En la web del coliseo se destallan horarios y demás datos de interés. Ya hay varias fechas agotadas.
Parte del equipo que lleva adelante esta puesta está integrado por: Julio Bocca (Director del ballet estable), África Guzmán (Asistente de dirección artística del ballet estable), Zoe Zeniodi (Directora principal de la filarmónica de buenos aires), Diego Censabella (Director musical), Marcia Haydée (Coreografía), Pablo Aharonian (Coreólogo repositor), Pablo Núñez (Diseño de escenografía y vestuario), Albena Dobreva (Arreglos musicales).
En el coliseo porteño contextualizan: “2025 es un año significativo para el Teatro Colón, ya que se celebra el centenario de la creación de sus elencos estables: la Orquesta, el Coro y el Ballet”.
Carmen es una obra de ballet en dos actos basado en la ópera hómonima de Georges Bizet sobre un libreto de Ludovic Halévy y Henri Meilhac, inspirado en la novela Carmen de Prosper Mérimée.
En el volante oficial del ballet, Claudia Guzmán reflexiona sobre la importancia de Carmen: “Si hay una ópera cuya música no sólo ha trascendido a la obra original, sino que es conocida y reconocida en buena parte del planeta, esa es Carmen. Distintiva por su espléndida orquestación, así como por lo atractivo de sus temas musicales tiene, sobre todo, una cualidad esencial: la de convocar al oyente al movimiento. La memoria nos retrotrae a sus marchas y a sus danzas, como la seguidilla y la habanera. Es así como el gesto físico se enseñorea de esta creación cuya protagonista lleva la danza en su sangre y tiene al movimiento como fundamento de su identidad tanto a nivel físico como emocional. Como gitana, proviene de un pueblo nómade que se desplaza en busca de supervivencia y por su pertenencia a los estratos sociales más bajos desconoce las repetitivas rutinas de un hogar burgués. Su naturaleza está centrada en su ser instintivo y ese instinto la conduce a vivir en la inmediatez”.
