La postal clásica del canillita porteño empieza a cambiar. En distintos barrios de la Ciudad ya se ven puestos de diarios reconvertidos en pequeños cafés al paso, con máquinas de espresso, pastelería y bebidas frías, entre otros servicios urbanos que buscan revitalizar una actividad golpeada por la caída en la venta de publicaciones impresas.
Ahora, el Gobierno porteño avanza con una desregulación que formaliza y habilita esa transformación que ya venía ocurriendo por iniciativa privada. A partir de la nueva normativa, los kioscos de diarios y revistas podrán sumar cafetería, venta de bebidas sin alcohol y otros servicios complementarios.
Actualmente existen 1.025 puestos habilitados en la Ciudad, aunque sólo algunos comenzaron a adaptarse a las nuevas dinámicas de consumo urbano. En varios casos, los tradicionales kioscos encontraron en el café de especialidad, la pastelería y la logística de cercanía una alternativa para sostener la actividad.
“Desregulamos los puestos de diarios y revistas de la Ciudad. Durante años, el Estado intentó conservar artificialmente un modelo que ya había cambiado. Y terminó destruyendo a quienes decía proteger: los canillitas. Eso se terminó”, sostuvo el jefe de Gobierno, Jorge Macri.
La medida fue trabajada junto al gremio de canillitas, asociaciones gastronómicas, distribuidores y editoriales, y busca evitar el cierre o abandono de estos espacios tradicionales del paisaje porteño.
Además de incorporar cafetería al paso, los puestos podrán funcionar como puntos de entrega de paquetería o cobro de servicios. Sin embargo, la normativa establece que la venta de diarios y revistas deberá seguir siendo la actividad principal y ocupar el frente más visible del local.
También se fijaron condiciones específicas: no podrán colocarse mesas o sillas sobre la vereda, deberán cumplirse normas de higiene y manipulación de alimentos y los puestos gastronómicos no podrán instalarse frente a bares o cafés ya existentes.
La Ciudad otorgó un plazo de cuatro meses para que quienes ya ofrecen estos servicios —o quieran incorporarlos— se adapten a las nuevas reglas.
La iniciativa acompaña un fenómeno que ya forma parte del nuevo paisaje urbano porteño: kioscos tradicionales que mutan en espacios híbridos, donde conviven diarios, café y consumo rápido en formato take away.


