El proyecto cultural Bar de Viejes inaugurará su agenda 2026 con una nueva edición de “Bar Abierto”, esta vez con espíritu de carnaval rioplatense y sede en Villa Devoto. La cita será el sábado 21 de febrero y combinará caminata, música en vivo, coctelería y una propuesta solidaria en uno de los cafés emblemáticos del barrio.
La jornada comenzará a las 17 con una caminata dibujada coordinada por @pitucardi. El punto de partida será la heladería Diecci, en la esquina de Chivilcoy y Navarro. Desde allí, vecinos y participantes recorrerán las calles de la zona en una experiencia que invita a observar el paisaje urbano desde una perspectiva artística, registrando escenas y detalles en cuadernos y libretas.
A las 19, la actividad se trasladará a la terraza del Café de García, ubicado en Sanabria 3302. En ese espacio tradicional se presentará en vivo la banda “Las Orillas”, en sintonía con la temática carnavalesca de la fecha. Además, habrá promoción 2×1 en cócteles con Llave 1867, a cargo de Fedecuco.
La participación será sin reserva previa y con entrada libre, aunque con un componente solidario: se invita a quienes asistan a colaborar con juguetes y abrigo para donar a Bosque Gracias, de Epuyén. En caso de lluvia, el encuentro será suspendido.

Una iniciativa que revaloriza el ritual del bar
Bar de Viejes nació hace más de cinco años con el objetivo de poner en valor una práctica profundamente arraigada en la identidad porteña: el hábito de ir al bar. A través de contenidos periodísticos, mapas interactivos, encuentros y acciones artísticas, el proyecto propone una nueva topografía de la Ciudad de Buenos Aires, en la que los cafés históricos y de barrio ocupan un lugar central.
Según su creadora, Martina Sofía Alfuso, se trata de rescatar y resignificar los “cafés de toda la vida” como espacios de encuentro, conversación y construcción de comunidad. La iniciativa no solo difunde el patrimonio gastronómico local, sino que también explora nuevas formas de habitar esos espacios a través del arte y la participación colectiva.
En 2024, la propuesta fue reconocida por la Legislatura porteña, que la declaró de Interés Cultural. El acto se realizó en el Salón Montevideo y contó con la presencia del legislador Matías Barroetaveña, autor de la declaración; Alfuso; la poeta Belén Nahuz; el licenciado en Diseño del Paisaje Fabio Márquez; y el artista plástico Patricio Larrambebere.
Durante esa ceremonia, Barroetaveña señaló que la declaración buscó destacar iniciativas que reflejan el tipo de comunidad que los porteños valoran y subrayó el papel de los bares en la configuración social y cultural de la Ciudad. Alfuso, por su parte, definió al bar como un espacio donde las personas se encuentran “sin resultados”, lejos de la lógica del rendimiento constante, y lo describió como un ámbito de rituales compartidos y conversaciones cotidianas.
Con esta primera edición de 2026, Bar de Viejes retoma su calendario de actividades reafirmando esa premisa: convertir al bar en escenario cultural y punto de encuentro intergeneracional. La propuesta en Villa Devoto busca, una vez más, celebrar el ritual de la mesa compartida, el paseo barrial y la música en vivo como formas de construir comunidad en clave porteña.
Un manifiesto de amor al bar
En su sitio web, BDV sus ideas fuerza mediante un texto que invita a la comunidad a sumarse al proyecto: “Es un mapa periférico de la ciudad, pero sobre todo, un acto de resistencia urbana que rescata un modo de habitar. Es un aliento por recobrar un mundo en desuso, una Neverland de viejes casi perdidxs. Es un brindis por los bares singulares y demodés, y por nosotrxs, sus habitantes. Es perderse y dejarse guiar por una ciudad que nos detiene mientras estamos empecinados en llegar a alguna parte. Es ser más Alicia y menos conejo”.
“Honramos los bares porque valoramos nuestra herencia viva y su comunidad de sobrevivientes. Creemos que el rescate de la memoria es una tarea colectiva, entre todxs y para todxs. Hablar de bares es hablar de la infancia de una humanidad en extinción. Es hablar de la historia de nuestra sociedad, de sus bordes, de sus disidencias, y también de sus proyectos de futuro. Es fundar nuevos pactos”, agrega.
“El bar es la casa de mucha gente que no tiene casa, o como dice Enrique Symns, “el bar es el bosque que le queda a la ciudad”. Recobramos un mundo hecho, no de nostalgia, pero sí de la consistencia del tiempo. Donde la vida transcurre. Donde aún contarse cosas. Donde tener experiencia. Un lugar donde ser menos huérfanxs por un rato”, finaliza.


